Esto ya ha comenzado

No estamos hablando de algo que llegará dentro de unos años. La transformación de la búsqueda ya ha comenzado y este es precisamente el momento de preparar nuestras webs. OpenAI ya publica recomendaciones específicas para que los contenidos puedan ser descubiertos, mostrados y citados por ChatGPT, y Google está incorporando herramientas para analizar el rendimiento de los contenidos dentro de sus nuevas experiencias de búsqueda con Inteligencia Artificial.

Por eso he comenzado a implementar y probar esta metodología en proyectos reales. Un ejemplo puede verse en [Catering Boutique], donde este documento funciona como primer punto de referencia de una estructura mucho más amplia destinada a organizar la identidad, servicios, experiencia y conocimiento de la empresa para sistemas de Inteligencia Artificial. No se trata de colocar un archivo y esperar resultados: detrás existe un trabajo completo de análisis, estructuración, documentación y optimización.

Estamos en una etapa muy inicial, y precisamente ahí está la oportunidad. No se trata de correr detrás de la Inteligencia Artificial cuando todo el mundo ya lo haya implementado, sino de empezar a preparar hoy aquello que probablemente necesitaremos mañana.

Para quienes quieran profundizar en este cambio, recomiendo consultar directamente las publicaciones oficiales de OpenAI sobre cómo facilitar que una web pueda ser descubierta y citada en ChatGPT y de Google sobre los nuevos informes de rendimiento de la IA generativa en Search Console.

La forma de buscar información está cambiando. Y las empresas deberían empezar a preparar sus webs ahora.

Durante muchos años hemos trabajado las páginas web pensando principalmente en dos destinatarios: las personas que las visitan y los motores de búsqueda tradicionales.

La llegada de la Inteligencia Artificial está incorporando un tercer interlocutor.

Cada vez es más habitual que una persona no comience una búsqueda visitando varias páginas web, sino haciendo directamente una pregunta a un asistente de Inteligencia Artificial:

  • ¿Qué empresa me puede ayudar con este problema?
  • ¿Qué profesional tiene experiencia en este sector?
  • ¿Qué proveedor trabaja en mi zona?
  • ¿Cuál de estas empresas parece más especializada?
  • ¿Quién ofrece exactamente el servicio que necesito?

La diferencia parece pequeña, pero desde el punto de vista de una empresa es enorme.

En una búsqueda tradicional, el objetivo principal era conseguir que una página apareciera entre los resultados para que posteriormente el usuario entrara en ella y tomara su propia decisión.

En las nuevas experiencias de búsqueda, la Inteligencia Artificial puede intervenir antes: buscar información, relacionarla, interpretarla, compararla con otras fuentes y utilizarla para construir una respuesta.

Esto plantea una nueva pregunta para cualquier empresa:

Si una Inteligencia Artificial analiza hoy tu presencia digital, ¿entiende correctamente quién sos, qué hacés y por qué debería considerarte?

No siempre.

Y precisamente ahí comienza este nuevo trabajo de optimización.

No se trata de sustituir el SEO

El posicionamiento tradicional sigue siendo fundamental.

Una web debe continuar siendo accesible, rápida, correctamente estructurada, indexable y útil para las personas.

Pero ahora existe una capa adicional que conviene empezar a trabajar.

Una empresa puede tener cientos de páginas publicadas y, sin embargo, mantener su información importante dispersa entre servicios, artículos, páginas corporativas, fichas de producto, entrevistas, casos de éxito y perfiles externos.

Una persona puede interpretar todo ese contexto.

Una máquina necesita encontrar relaciones suficientemente claras.

  • Quién es la empresa.
  • Qué hace.
  • En qué está especializada.
  • Qué experiencia tiene.
  • Dónde trabaja.
  • Qué servicios ofrece.
  • Qué servicios no ofrece.
  • Qué problemas resuelve.
  • Qué sectores conoce.
  • Qué fuentes deben considerarse oficiales.
  • Qué información está actualizada.

Y, especialmente: en qué situaciones esa empresa puede ser una respuesta relevante para una necesidad concreta.

Ese es el objetivo del trabajo que estoy empezando a implementar con mis clientes.

Preparar una web para un nuevo escenario de búsqueda

No planteo este servicio como una fórmula para “posicionarse en ChatGPT”.

Sería poco serio hacerlo.

Nadie puede garantizar qué empresa recomendará una Inteligencia Artificial, del mismo modo que nadie debería garantizar una determinada posición permanente en Google.

Lo que sí podemos hacer es preparar correctamente nuestra información.

Podemos conseguir que una empresa tenga una identidad digital clara, técnicamente accesible y mucho mejor estructurada.

Podemos reducir ambigüedades.

Podemos facilitar que los sistemas encuentren información relevante.

Podemos identificar contenidos importantes que actualmente están escondidos, dispersos o mal explicados.

Podemos establecer qué fuentes son oficiales.

Y podemos construir una base de conocimiento mucho más comprensible sobre la actividad real de la organización.

No garantizamos el resultado. Mejoramos las condiciones para que pueda producirse.
Para mí esa diferencia es fundamental.

¿Por qué empezar ahora?

Porque este cambio ya está ocurriendo.

Los grandes motores de búsqueda están incorporando experiencias generativas y los usuarios empiezan a acostumbrarse a realizar preguntas cada vez más complejas directamente a sistemas de Inteligencia Artificial.

Ya no buscamos solamente utilizando dos o tres palabras.

  • Conversamos.
  • Explicamos el problema.
  • Pedimos comparaciones.
  • Solicitamos recomendaciones.
  • Añadimos condiciones.
  • Y esperamos una respuesta.

Para las empresas esto significa que la información publicada en Internet tendrá que ser cada vez más clara, coherente, verificable y fácil de relacionar.

No considero que sea necesario entrar en una carrera precipitada.

Pero tampoco creo conveniente esperar dos años para empezar a ordenar algo que podemos comenzar a preparar hoy.

Estamos en una etapa especialmente interesante: suficientemente temprana para ganar experiencia y suficientemente avanzada para saber que la búsqueda mediante Inteligencia Artificial no es una hipótesis.

Lo estoy probando primero en proyectos reales

Esta es también mi forma habitual de trabajar con nuevas tecnologías.

Antes de convertir una metodología en un servicio, prefiero implementarla, probarla, detectar limitaciones y comprender qué aporta realmente.

Actualmente estoy realizando este proceso en proyectos propios y en plataformas sobre las que tengo capacidad directa de análisis y modificación.

El objetivo no es añadir tecnología porque esté de moda.

El objetivo es comprobar cómo podemos conseguir que una empresa explique mucho mejor su actividad tanto a personas como a sistemas automáticos.

Esto permite experimentar con algo muy importante: no solamente qué información publicamos, sino cómo organizamos el conocimiento de una empresa.

  • Servicios.
  • Especialidades.
  • Experiencia.
  • Procesos.
  • Preguntas frecuentes.
  • Ámbito geográfico.
  • Casos de uso.
  • Fuentes.
  • Personas relevantes.
  • Metodología.
  • Criterios de contratación.
  • Diferencias frente a otros proveedores.

Todo aquello que una empresa conoce perfectamente sobre sí misma, pero que muchas veces su web nunca ha explicado de forma estructurada.

¿En qué consiste la implementación?

No se trata de instalar un plugin ni de incorporar un archivo y considerar terminado el trabajo.

Es una intervención transversal sobre la información y la estructura técnica de la web.

1. Analizamos qué puede encontrar actualmente una IA

El primer paso consiste en observar la web desde una perspectiva diferente.

  • ¿Qué información está públicamente disponible?
  • ¿Qué páginas contienen los datos realmente importantes?
  • ¿Puede identificarse claramente la actividad de la empresa?
  • ¿Los servicios están bien diferenciados?
  • ¿Existen contradicciones?
  • ¿La experiencia está documentada?
  • ¿Hay información importante que solamente aparece en imágenes, PDFs o contenidos difíciles de recuperar?

El objetivo es obtener una fotografía inicial.

2. Revisamos el acceso técnico a la información

No sirve de mucho estructurar perfectamente el conocimiento si determinados sistemas no pueden acceder correctamente a las páginas que lo contienen.

Por eso revisamos aspectos técnicos relacionados con rastreo, indexación, reglas de acceso, arquitectura de URLs, enlaces internos y configuración del servidor.

También comprobamos que determinadas configuraciones creadas originalmente para controlar robots tradicionales no estén bloqueando involuntariamente sistemas que queremos permitir.

3. Detectamos qué puede interpretar incorrectamente una Inteligencia Artificial

Este punto me parece especialmente importante.

Las empresas conocen perfectamente su propia historia.

Una IA no.

Puede confundir una actividad secundaria con la principal.

Puede interpretar un servicio antiguo como vigente.

Puede atribuir demasiada importancia a una página que ya no representa a la empresa.

Puede encontrar dos cifras diferentes sobre años de experiencia.

Puede confundir una marca con otra.

Puede no comprender qué zonas geográficas cubre realmente la empresa.

Puede incluso reducir una empresa altamente especializada a una categoría demasiado genérica.

Detectar estas ambigüedades permite corregirlas antes de que formen parte de respuestas automatizadas.

4. Estructuramos la identidad digital de la empresa

Después definimos claramente:

  • quién es la empresa,
  • qué hace,
  • qué experiencia tiene,
  • qué problemas resuelve,
  • qué servicios presta,
  • qué sectores conoce,
  • qué tecnologías utiliza,
  • qué zonas atiende,
  • qué tipo de cliente busca,
  • y qué características la diferencian.

Parece información elemental.

Sin embargo, después de analizar muchas webs durante años, puedo afirmar que una parte importante de las empresas no tiene toda esta información correctamente estructurada.

5. Organizamos servicios, experiencia, entidades y fuentes

Una empresa no es únicamente un conjunto de páginas.

Es una red de relaciones.

Una marca tiene personas.

Las personas tienen experiencia.

La empresa presta servicios.

Los servicios solucionan determinados problemas.

Esos servicios pueden estar dirigidos a determinados sectores.

La empresa puede trabajar en determinados territorios.

Existen fuentes que respaldan esa información.

Organizar esas relaciones ayuda a construir una representación digital mucho más consistente.

6. Construimos una base de conocimiento específica

Esta es probablemente una de las partes que considero más interesantes.

Construimos una base documental que intenta responder las principales preguntas que una persona —o un sistema de Inteligencia Artificial— podría realizar sobre la empresa.

No solamente:

¿Qué servicios ofrece?

También:

¿Para qué tipo de cliente es apropiada?

¿En qué casos tiene sentido contratarla?

¿Qué experiencia tiene en determinado sector?

¿Cómo trabaja?

¿Cuál es su metodología?

¿Qué diferencia su propuesta?

¿Qué problemas puede resolver?

¿En qué zonas trabaja?

¿Qué limitaciones existen?

La finalidad es reducir la necesidad de que una máquina tenga que “adivinar” las respuestas.

7. Trabajamos las preguntas reales de los potenciales clientes

Las personas no siempre buscan utilizando el nombre exacto de un servicio.

Muchas veces describen un problema.

Por ejemplo:

  • “Necesito automatizar este proceso.”
  • “Busco una empresa que organice…”
  • “Necesito un especialista que conozca…”
  • “Quiero integrar estos dos sistemas.”
  • “Necesito un proveedor en esta zona.”
  • “¿Quién puede ayudarme con…?”

Identificar estas intenciones permite estructurar el contenido alrededor de necesidades reales y no solamente alrededor del vocabulario interno de la empresa.

8. Definimos fuentes oficiales

Internet acumula información durante años.

  • Perfiles antiguos.
  • Directorios.
  • Artículos.
  • Redes sociales.
  • Bases de datos.
  • Notas de prensa.
  • Versiones antiguas de una web.

Es importante establecer qué información debe considerarse prioritaria cuando existen discrepancias.

La web oficial debe convertirse en una referencia clara y coherente sobre la identidad y actividad actual de la organización.

9. Preparamos el contenido para recuperación semántica

La búsqueda está evolucionando desde encontrar palabras hacia comprender conceptos y relaciones.

Por eso trabajamos para que determinados contenidos puedan recuperarse no solamente porque contienen una palabra concreta, sino porque responden adecuadamente a una intención.

Una empresa especializada en “experiencias gastronómicas privadas”, por ejemplo, podría ser relevante para una consulta en la que el usuario nunca escriba exactamente esas palabras.

El contexto empieza a tener cada vez más importancia.

10. Revisamos datos estructurados, arquitectura y señales técnicas

La optimización no puede limitarse al contenido.

Revisamos también cómo está construida técnicamente la información.

  • Jerarquía.
  • Metadatos.
  • Datos estructurados cuando corresponden.
  • Enlazado interno.
  • Canónicas.
  • Indexación.
  • Arquitectura.
  • Coherencia entre lo que una página muestra y lo que técnicamente declara.

Son elementos que ya eran importantes y continúan siéndolo.

La Inteligencia Artificial no elimina la necesidad de una buena arquitectura web.

La hace todavía más evidente.

11. Creamos una metodología de mantenimiento

  • Una empresa cambia.
  • Incorpora servicios.
  • Abandona otros.
  • Contrata personas.
  • Entra en nuevos mercados.
  • Cambia precios.
  • Publica proyectos.
  • Obtiene certificaciones.
  • Modifica su posicionamiento.

Por eso este trabajo no debería considerarse una fotografía permanente.

La documentación debe poder revisarse y evolucionar.

Una parte de la implementación consiste precisamente en establecer qué información debe mantenerse actualizada y cómo revisar periódicamente la coherencia de toda la estructura.

12. Medimos todo aquello que sea posible medir

No quiero convertir esta nueva área en una colección de promesas difíciles de demostrar.

Mi enfoque es exactamente el contrario.

  • Medir.
  • Observar.
  • Comparar.
  • Aprender.

Revisar qué consultas empiezan a generar visibilidad.

  • Analizar tráfico.
  • Observar referencias.
  • Comprobar indexación.
  • Detectar cambios.

Y adaptar la estrategia según datos reales.

Estamos entrando en una etapa nueva y precisamente por eso considero fundamental trabajar con metodología y no con promesas.

Agosto puede ser un excelente momento para hacerlo

Muchas empresas reducen su actividad durante agosto.

  • Hay menos reuniones.
  • Menos campañas.
  • Menos decisiones.
  • Y muchos proyectos se aplazan automáticamente hasta septiembre.

Podemos utilizar esa circunstancia a nuestro favor.

Mientras la actividad comercial baja, podemos trabajar sobre la estructura digital de la empresa.

  • Revisar.
  • Ordenar.
  • Documentar.
  • Corregir.
  • Preparar.

El objetivo es llegar a septiembre con una web que no solamente continúe funcionando para sus visitantes y para Google, sino que esté mucho mejor preparada para una nueva generación de sistemas de búsqueda y asistentes.

Mientras otros esperan a septiembre, podemos utilizar agosto para ganar terreno.

No mediante trucos.

Mediante preparación.

No se trata de perseguir una moda

He vivido suficientes transformaciones tecnológicas como para saber que adoptar cada novedad sin criterio suele ser una mala estrategia.

También he aprendido lo contrario:

  • ignorar un cambio hasta que todo el mercado lo ha adoptado suele significar empezar demasiado tarde.
  • La Inteligencia Artificial no sustituirá de un día para otro a Google, a las páginas web ni al SEO.
  • Pero está cambiando la forma en que accedemos a la información.
  • Por eso considero que este es un buen momento para empezar a preparar las empresas.
  • Sin urgencias artificiales.
  • Sin promesas.
  • Sin asegurar resultados que nadie puede garantizar.

Pero tampoco permaneciendo inmóviles.

Una web preparada para personas, buscadores y sistemas de Inteligencia Artificial

Ese es el objetivo final.

No crear una segunda web.

No llenar la página de contenido artificial.

No modificar toda la estrategia digital.

Sino conseguir que el conocimiento que la empresa ya posee esté mucho mejor organizado, documentado y técnicamente accesible.

  • Que una persona pueda comprenderlo.
  • Que un buscador pueda indexarlo.

Y que un sistema de Inteligencia Artificial disponga de información suficiente para interpretarlo correctamente.

Preparar. Estructurar. Anticipar.

Creo que esas tres palabras resumen perfectamente esta nueva etapa.

No podemos garantizar qué respuesta ofrecerá mañana una Inteligencia Artificial.

Pero sí podemos decidir qué calidad de información encontrará sobre nuestra empresa cuando necesite construir esa respuesta.

Y eso podemos empezar a trabajarlo hoy.

AI Web Readiness
Preparación y optimización de webs para motores y asistentes de Inteligencia Artificial

Solicita una primera valoración de tu web
Analizaré el tamaño, estructura y complejidad del sitio para determinar qué trabajo necesita para prepararlo para los nuevos entornos de búsqueda y asistentes de Inteligencia Artificial.

La implementación se presupuesta según la dimensión y complejidad de cada proyecto.